La energía del verano es muy especial respecto a las del resto del año. Tal vez, no te has fijado hasta ahora. Pero, esta estación es la de mayor energía Yang del año. Y eso es super positivo si tienes pensado poner en marcha proyectos o culminar positivamente aquellos que has comenzado.
Algo obvio es que los meses siguen un ciclo natural. Y cada estación trae consigo una energía propia muy particular.
Antes, esto era muy evidente, al menos en las regiones donde he vivido: primavera, verano, otoño e invierno. Pero, hoy en día, todo esto parece desdibujarse. Las estaciones ya no se distinguen con claridad. ¿Te has fijado en que en febrero, de repente, hace calor y, en pleno julio, hay días que pasamos frío? El orden natural parece tambalearse.
Ya he escrito varias veces sobre estos ciclos, especialmente sobre la energía de la primavera, el invierno y sobre diciembre. Por ejemplo, esa es una época que invita al recogimiento, al descanso, a mirar hacia adentro. Y, sin embargo, solemos llenarla con cenas de empresa, encuentros con amigos y celebraciones familiares. Los típicos comienzos del año nuevo deberían esperar hasta febrero ya que, en enero, aún no contamos con el apoyo de la energía del entorno. Esta energía es demasiado Yin.
A veces me pregunto: ¿será buena esta transformación o, tal vez, no tanto? El tiempo nos lo dirá.
Hoy, me gustaría invitarte a que miremos juntos hacia el verano: sus energías, y lo que podemos hacer para no caer en ese llamado “vacío veraniego”.
¿Me acompañas?
Qué hace tan especial a la energía del verano
El verano es el momento de mayor energía Yang del año.
Los días son largos, las noches cálidas. Nos sentimos sociales, activos, con ganas de hacer cosas. La alegría fluye y circula con fuerza por nuestro cuerpo. Y, sin duda, es una estación en la que podemos brillar.
¿Y qué hacemos con tanta energía?
Pues, justo lo contrario de lo que deberíamos hacer. Porque depositamos toda esa energía vital del verano en las vacaciones. Bajamos el ritmo, descansamos, nos retiramos. Y, claro, el descanso es necesario. Pero, al mismo tiempo, estamos desaprovechando una etapa de alta energía que podría ser transformadora para nuestra vida y para el resto del año.
Ese llamado “vacío de verano”, que mencioné al principio, es un fenómeno creado por nosotros mismos.
Hace unas décadas, el verano era sinónimo de cosecha. Toda la familia participaba en ella, puesto que era el momento de recoger los frutos del trabajo hecho durante los meses anteriores. Un tiempo de abundancia y acción. Ahora, el verano es un momento de pausa.
El verano como momento perfecto para impulsar tus proyectos
Entonces, ¿qué podemos hacer para aprovechar conscientemente el verano, a pesar de las vacaciones, del calor o de la sensación de que “todo está parado”?
Empieza por observar. Entre otros detalles, qué proyectos tienes abiertos. Qué proyectos comenzaste y te gustaría terminar. Usa esa energía veraniega como impulso. Verás como te será más fácil avanzar que en otras épocas del año. ¡Lo sé por experiencia personal y profesional!
No importa si se trata de rediseñar tu jardín, coser un vestido, redecorar la cocina, lanzar un nuevo producto en tu negocio o crear un curso online: ahora es el momento para avanzar, completar y cerrar ciclos.
En el mundo profesional, el verano también es ideal para fortalecer vínculos y fomentar la creatividad en equipo. Una fiesta al aire libre, una comida compartida, una salida informal o una tarde de juegos. Todo esto contribuye a conectar. Y más aún hoy, cuando muchas personas siguen trabajando en remoto.
Además, no necesitas esperar a que tus jefes, o tu empresa, lo organicen. Si trabajas en equipo, da tú el primer paso. Propón un picnic en el parque, con juegos o simplemente una merienda distendida. No hace falta mucho, pero el impacto podrás comprobar que es grande.
Como consultora de Feng Shui, te sugiero que vivas este momento de transformación que es el verano por dentro y por fuera
El verano es el momento en que la semilla se convierte en grano. Por tanto, su transformación es visible. Tú también puedes vivir esa transformación a nivel personal, en lo profesional, o en ambos planos. Solo necesitas conectarte con esa energía poderosa.
Mira hacia adentro y pregúntate, ¿qué quieres completar? ¿Qué necesita un último empujón? Déjate llevar por el ritmo del verano y, sin esperar, ponte en movimiento.
Porque lo que siembres y concretes ahora, puede madurar en otoño – y sostenerte durante el invierno. No lo olvides y aprovecha todo lo bueno que puede aportar a tus proyectos la potente energía del verano. ¡Es el mejor momento!
